Malvinas: cuando la verdad no era noticia

Malvinas: cuando la verdad no era noticia
Rafael Wollman (fotógrafo), Malvinas 2 de abril de 1982. Malvinas © Rafael Wollmann Can't be used without written permission. E-mail: rw@rwphoto.com.ar http://www.rwphoto.com.ar

¿Cómo vivió San Juan la guerra de Malvinas? A partir de diversas fuentes, esta nota reconstruye el clima de época en la provincia y en el país y analiza las construcciones mediáticas y la censura que atravesaron tanto a los medios como a quienes se vieron obligados a ser parte del conflicto.

El viernes 2 de abril de 1982, San Juan amanecía en otoño. Era uno de esos días en los que el calor agobiante del verano empieza a quedar atrás y, de a poco, las hojas de los árboles comienzan a teñirse de amarillo.

Faltaba poco para Semana Santa. Si bien el clima tanto político como social era extraño, ese día parecía una jornada más en una provincia ubicada a 2.484 kilómetros de las Islas Malvinas. 

A las 6:15 del 2 de abril, en las islas, desembarcaban vehículos anfibios blindados del Grupo de Tarea 40.1, integrado por fuerzas de Infantería de Marina y por la sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25. La acción formaba parte de la “Operación Rosario”, un plan que tenía como objetivo izar el pabellón nacional, intentar negociar con Gran Bretaña y recuperar las islas.

Imagen gentileza argentina.gob.ar

El día anterior, el 1 de abril de 1982, Diario de Cuyo había titulado:“Las Fuerzas Armadas Argentinas ocuparían hoy las Islas”. El uso del potencial no era casual: la acción se mantenía en secreto y había sido planificada por la Junta Militar, encabezada por el general Leopoldo Galtieri. Sin embargo, desde fines de marzo ya circulaban rumores sobre una posible ocupación. 

Foto: gentileza Sociedad Franklin. Biblioteca Popular – San Juan, Argentina

San Juan contaba entonces con dos periódicos: Diario de Cuyo y Diario Tribuna, ambos propiedad, en ese momento, de Francisco Montes. El Lic. en Comunicación Social Guillermo Collado cuenta que mientras que el primero tenía una tirada matutina de alcance masivo, Tribuna ofrecía ediciones vespertinas, con públicos y temáticas diferenciadas. “Se podría decir que al Cuyo lo leían todos y al Tribuna las clases media y media baja”, explica el magíster en Historia Maximiliano Martínez.

En cuanto a las radios, Colón, Sarmiento y Nacional eran las emisoras más escuchadas en la provincia. Aunque también algunas radios de Chile podían sintonizarse en los departamentos cordilleranos y las noticias que llegaban desde allí no eran las mismas que las de los medios locales y nacionales. Desde el comienzo de la guerra, diarios y radios de Buenos Aires comenzaron a construir un relato que algunos cientistas sociales han definido como una “futbolización” de la guerra, con una narrativa similar a la de un evento deportivo. “Vamos ganando”, “Vimos rendirse a los ingleses”, eran algunas de las frases que utilizaban y que se replicaban en la provincia para contar lo que sucedía en Malvinas.

Desde el comienzo de la guerra, diarios y radios de Buenos Aires construyeron un relato que algunos cientistas sociales han definido como una “futbolización” de la guerra, con una narrativa similar a la de un evento deportivo. “Vamos ganando”, “Vimos rendirse a los ingleses”, eran algunas de las frases que utilizaban y que se replicaban en la provincia para contar lo que sucedía en Malvinas.

Foto: gentileza Sociedad Franklin. Biblioteca Popular – San Juan, Argentina

La licenciada en Historia Geovana Rivera señala que la dictadura militar presentó la guerra como una gesta patriótica, generando un fuerte fervor en la población con el objetivo de mejorar la imagen pública de un gobierno que venía en declive. Por su parte, Guillermo Collado recuerda que la mañana del 2 de abril su madre lo despertó diciéndole: “Estamos recuperando las Islas Malvinas”, y que ese día una numerosa cantidad de jóvenes salió a la Plaza 25 de Mayo a manifestar su apoyo.

En su artículo “El impacto de la guerra de Malvinas en San Juan a través de las fuentes orales y escritas”, Maximiliano Martinez cuenta que el sábado 3 de abril, Diario de Cuyo título en su página 7: “Unánime adhesión de toda la ciudadanía de la provincia”. Este paratexto estaba acompañado por el subtítulo: “La población de San Juan vivió una jornada de regocijo patriótico”. El historiador explica que este hecho generó en la sociedad sanjuanina una especie de unión y movilización social de distintos sectores sociales y políticos enfrentados hasta ese momento. 

Foto: gentileza Sociedad Franklin. Biblioteca Popular – San Juan, Argentina

Al respecto, la licenciada Rivera sostiene que la gesta de Malvinas sembró un importante sentido de solidaridad en la población, la unión de una provincia y de un país que apoyaba a los soldados jóvenes que en su mayoría eran conscriptos que realizaban el servicio militar obligatorio. 

Cuando informar también era ocultar

Es sabido históricamente que los gobiernos militares ejercen censura sobre medios de comunicación, artistas, movimientos sociales y civiles, entre otros. Desde 1976, el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” ejercía un fuerte control sobre la información y aplicaba diferentes mecanismos de censura. 

En su investigación, Martinez establece que tanto los diarios como la televisión buscaban inculcar en la sociedad un triunfalismo y patriotismo con noticias alentadoras. 

Diario de Cuyo, por ejemplo, publicaba el 14 de junio “Tras intensos combates nuestras tropas detuvieron el avance enemigo”; cuando en realidad, ese día se firmaba la rendición. En ese mismo ejemplar un titular decía “Argentina está en condiciones de construir un submarino nuclear”. Mientras a más de 2000 km de San Juan, el general Mario Benjamín Menendez ante el general Jeremy Moore ponía fin a 74 días de hostilidades y muerte.  

El gobierno militar no solo ejercía censura a través de los medios, sino también en las personas que quedaron involucradas en el conflicto armado.  Las violaciones a los derechos humanos que eran parte del plan sistemático de la junta militar se vio reflejada también durante la guerra ya que la mayoría de los soldados fueron jóvenes de entre 18 a 20 años obligados a ir a Malvinas sin la preparación y el equipamiento necesario. 

A los 4000 soldados que volvieron “los trajeron hasta Montevideo, en Montevideo los cruzaron al Río de la Plata, los llevaron a Campo de Mayo, los armaron un poquito, los cargaron a cada uno en trenes hasta sus provincias y los mandaron sin pena ni gloria” relata Maximiliano Martinez. Eso también es censura. 

“Muchos conscriptos en sus relatos postguerra contaron sobre torturas y malos tratos que sufrían por parte de sus superiores tanto en el servicio militar como en la guerra” comenta la licenciada Rivera. Y al terminar la guerra fueron olvidados por parte del estado. En San Juan, al día de la fecha, hay veteranos que siguen reclamando pensiones y visibilidad. 

“El discurso sobre la guerra era real. Las Malvinas son argentinas por razones geográficas, históricas y políticas. El problema era quiénes lo llevaron adelante y cómo lo hicieron”, sentencia Martínez. 

Las mujeres participaron de la guerra en distintos roles, pero su aparición en el discurso mediático de la guerra es nula. Ellas también denunciaron post Malvinas abusos y castigos por parte de sus superiores e incluso de sus mismos compañeros. 

Sin embargo, las noticias triunfalistas y de éxito en Malvinas comenzaron a perder fuerza a fines de mayo, especialmente en lugares limítrofes con otros países. “Nosotros en San Juan, en Mendoza, La Rioja, Catamarca, todo el límite cordillerano, sabíamos que la guerra no la estábamos ganando porque teníamos la posibilidad de escuchar radios de Chile y lo mismo pasaba en provincias del litoral” comenta Maximiliano Martinez. 

Además, otro hecho comenzó a ocupar la agenda mediática y a quitarle páginas al conflicto: el Mundial de fútbol España 1982. Según cuenta Martínez, los medios solían dedicar tres o cuatro páginas a la guerra. Sin embargo, desde principios de junio el evento deportivo pasó a ser uno de los principales temas.

Las mujeres, fuera de agenda

Enfermeras, instrumentadoras quirúrgicas y especialistas en terapia intensiva estuvieron presentes en la Guerra de Malvinas pero no fueron parte de la agenda mediática. Martínez asegura que las mujeres no aparecían en los discursos sobre Malvinas, al contrario, lo que se pregonaba era la figura de un soldado héroe, valiente y que defiende a su patria. 

“Había una narrativa que intentaba vincular a ese soldado con el soldado de las guerras de la independencia, como los granaderos, no el soldado de las guerras civiles. Era una especie de soldado romántico y macho” sostiene Martínez. 

Así como el rol de las mujeres estaba invisibilizado, la sexualidad era un tema tabú. “Había soldados homosexuales y solo lo sabía el compañero, el poder lo negaba. Y en la batalla no hay género, pero muchos de esos soldados tuvieron que sufrir la discriminación del propio ejército y luego la discriminación de afuera” asegura Maximiliano Martínez. 

La guerra de Malvinas fue presentada por los medios de comunicación como una gesta patriótica, casi fantástica, en la que siempre íbamos ganando. A más de cuatro décadas, esa forma en la que nos contaron el conflicto sigue generando dolor; pero es al mismo tiempo una oportunidad para interpelar la memoria y el rol de los medios y renovar el reclamo por la soberanía sobre las islas. 




Cinthia Luna

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