LA VIDA EN CUARENTENA

Día 71, o eso creo, porque al final no sé bien ya cuando comenzó todo esto… si fue el domingo 15 de marzo a la noche cuando nuestro presidente Alberto Fernández anunció la suspensión de clases, y de ciertas actividades administrativas, o si fue después cuando el “aislamiento social preventivo” fue obligatorio. En realidad, entre uno y otro, tampoco pasó tanto tiempo así que días más días menos, ya pasamos los dos meses. Dos meses de lo que sería una cuarentena, que por definición eran 40 días y acá estamos todavía… encerrados, aislados y previniendo. Que quede claro, aunque me cueste sobrellevarlo, lo apoyo totalmente, con todo lo que ello implica, creo que la mejor decisión que se pudo tomar ante la incertidumbre para preservarnos fue esa. Pero, la verdad es que ni en las mejores producciones hollywoodenses, algún creativo se imaginó esto, al final será cierto eso de que la realidad supera a la ficción, porque también en el cine nos hicieron creer que ante las peores pandemias y catástrofes la gran superpotencia norteamericana nos salvaría. Si no era con sus médicos y científicos lo sería mediante sus superhéroes, pero hoy las noticias nos muestran que no hay ligas de justicieros, ni vengadores, ni mutantes capaces de encontrar la cura al covid19 y que, de hecho, ese país, salvador del mundo en las pantallas cinematográficas, hoy es uno de los más afectados y vulnerables ante esta situación.

El tema es que podría decirse que “estamos solos” ante la lucha, o en realidad no, por el contrario, estamos todos en la lucha, el mundo entero, como nunca antes se pudo unir, ni siquiera un mundial de fútbol logró tanto. Bueno tampoco es que el fútbol genere la misma pasión en todo el mundo, pero siendo argentina, es un error frecuente creernos el centro del planeta y que nuestras costumbres sean las de la “mayoría”. Sepan disculpar mi grado de argentinidad en sangre que me hace demasiado absoluta, o soberbia en ciertos aspectos. Lo cierto es que el mundo entero está atravesando por la misma situación, con sus diferencias y particularidades en cada región, por supuesto, pero pareciera que el ritmo “normal” se detuvo, que la vida y sus rutinas se pusieron en pausa para mandarnos a la humanidad a nuestras casas, a hacer la cuarentena.

Y acá es cuando se pone linda la cosa, linda por ser optimistas… ¿cómo es la vida en cuarentena? ¿qué significa vivir en cuarentena? ¿cómo sobrevivir la cuarentena con la mayor dignidad y estoicismo posible? No sé qué opinás vos, pero yo estoy tratando día a día de encontrar las respuestas… si creías que yo iba a dártelas, lamento desilusionarte, lo único que puedo hacer es intentar desandar los días, las horas y los instantes de esta nueva “normalidad”, con la ilusa intención de encontrarle un sentido a todo esto… o por lo menos algún sentido que evite volverme loca. Por ende, no te prometo ninguna receta mágica de qué hacer o qué no, para llevar tu cuarentena lo mejor posible. Básicamente, lo que te digo es que yo voy a hacer catarsis a través de estas líneas, y si algo de lo que me pasa a mí también te pasa a vos, si crees que podemos compartir emociones sentimientos y algo de eso te hace sentir menos solo/a, menos aislado/a, más acompañado/a y te sirve y te ayuda, bienvenido sea.

No soy psicóloga, ni coach, ni asistente espiritual ni terapeuta, entre otras muchas cosas que no soy, tampoco soy un ser de luz, ni un espíritu iluminado, ni un alma superior, y no debería definir quién soy diciendo quién no soy, pero bueno, ya voy a ir contándote quién sí soy. Lo que no quiero es generarte falsas expectativas y que creas que mis palabras esconden la sabiduría y la iluminación que tal vez estás buscando en estos momentos. Como te dije, lejos estoy de ser un ser de luz, y debo confesar que en más de una oportunidad en estos 71 días se me disparó el voltaje y tuve ganas de electrocutar a más de uno/a con quién me enojé, pero ojo, estamos hablando metafóricamente que quede claro… A veces la angustia ante la incertidumbre nos sensibiliza demasiado y nuestros niveles de tolerancia hacia los otros/as descienden abruptamente. Y creo que justamente eso sentimientos son los que más exacerbados estamos viviendo, el miedo ante lo desconocido. Como suelo repetir mucho últimamente, ninguno de nosotros/as nació con el libro “Cómo sobrevivir a una pandemia dignamente” bajo el brazo, con lo cual creo que algunos más otros menos, todos/as estamos haciendo lo que podemos y creemos mejor, o lo que simplemente nos sale.  Los/as optimistas dirán que saldremos mejores personas, los pesimistas dirán que, por el contrario, esto será lo peor que nos pudo pasar y los que nos consideramos realistas, aunque nos encantaría ser más optimistas, como es mi caso, creemos que saldremos casi casi de la misma manera que como entramos – tal vez con algunos kilos de más eso si -, pero difícilmente salgamos muy cambiados/as, aunque por supuesto, me encantaría estar equivocada y que la humanidad me diera una lección de altruismo y crecimiento emocional…  Como sea, lo cierto es que más tarde o más temprano de está salimos, y lo hacemos entre todas, todos y todes.

Mariángeles Zorrilla Parrón, 26-5-20