El fuego que hemos construido

El fuego que hemos construido

Fiesta Fuegah: un espacio donde conviven el arte y el deseo de ser. Una fiesta LGBTIQ+ que desafía el status quo de una provincia decididamente conservadora. 

No necesito disfraz

Aquí está mi cara

Hablo por mi diferencia

Defiendo lo que soy

Pedro Lemebel. Manifiesto (Hablo por mi diferencia).

¿Por qué el 28 de junio aún celebramos el día del orgullo LGBTIQ+?¿Por qué no hay un mes para celebrar el orgullo heterosexual? Si bien nuestro país es pionero en materia de derechos LGBTIQ+, en la Argentina actual varias de esas conquistas están siendo puestas en jaque. Aunque muchxs piensan que la homofobia ya casi no existe, siempre hay miradas que queman, comentarios motivados por el odio, faltas de respeto. Sin ir más lejos, hace un mes un crimen de odio sacudió a la Argentina. En Barracas, un atentado acabó con la vida de tres lesbianas y dejó hospitalizada a una cuarta. Por miedo a ataques como este, durante años, formar parte de la comunidad significó resignarse a vivir en la sombra y tolerar discursos denigrantes, escondiéndose bajo el velo asfixiante de la vergüenza. Muchas personas LGBTIQ+ pasaron su adolescencia y/o adultez asistiendo a lugares en los que no se sentían cómodxs, sitios en los que tenían que esconder partes de sí para encajar y no ser señaladxs. Ocupar espacios sin ser discriminadxs es un derecho. 

Uno de los pilares para la igualdad es la creación de espacios seguros para la comunidad. Es fundamental generar ambientes de convivencia donde cada unx pueda expresarse libremente. En San Juan, la Fiesta Fuegah lleva adelante esta tarea desde hace varios años.

Los inicios de la Fiesta Fuegah se remontan a la provincia de Buenos Aires. En el año 2016, Juan Manuel Flores y Matías de la Cruz -dos sanjuaninos exiliados- se encontraron en la ciudad de la furia. Matías invitó a Juan Manuel a participar de un ciclo llamado “¿Me convidás fuego amor?” El mismo consistía en un número de poesía, danza teatro y música. El recibimiento del público provocó que el ciclo transmutara: “La gente lo pasaba muy bien y se divertía mucho. Al principio se quedaban a bailar, por lo que decidimos que interviniera un DJ.”- cuenta Juan Manuel Flores, actor, gestor cultural, y uno de los creadores de la fiesta.- “Quienes asistían comenzaron a quedarse más y más tiempo bailando, así que pensamos: ‘¿Por qué no separamos el ciclo y armamos una fiesta aparte?’. En ese momento las fiestas alternativas estaban en auge, y ahí nació Fiesta Fuegah”.

Si bien la fiesta tuvo origen en Buenos Aires, la capital cultural por excelencia, en un momento determinado ambos decidieron mudar el proyecto a nuestra provincia. En realidad, el traslado surgió de casualidad. Matías volvió a San Juan por trabajo y me alentaba para que volviera y la hiciéramos acá. Es acá donde la Fuegah toma una relevancia diferente, nuevamente, por la necesidad de que surjan nuevos espacios donde todos los ‘ambientes’ se crucen y convivan desde el amor y el respeto”. Por supuesto, traer a San Juan una propuesta creativa como la Fuegah tiene sus desafíos: hacerse un lugar en la agenda nocturna de una provincia pacata y tradicional.

Fotografía de Javier Baragaño. Fiesta Fuegah edición “El templo del colocón”, 2022.

A las 00:09 ya hay fila en la puerta de Mamadera. La temática de la Fuegah del mes de mayo es: burdel. En los outfits se observan transparencias, pieles, mucho negro, mucho rojo. Algunos de los maquillajes son muy elaborados y extravagantes. Otros, sencillos. Varios de los atuendos son tan jugados que quizás no podrían ingresar a otro establecimiento. Pero la Fuegah es eso: una fiesta a la que todxs están invitadxs. Cada edición presenta una temática única. El encuentro de abril proponía un concepto fungi-neón. El de marzo invitaba a vestirse de conejx de pascua. Con el cambio constante de temáticas, la Fuegah incita a jugar con la imaginación y la fantasía, disfrazarse y disfrutar sin ser juzgadxs. “Tratamos de que en todas las ediciones la gente también sea parte yendo a la fiesta ‘montadxs’. Nos ponemos creativxs y pensamos una temática que abarque muchas opciones y que sea fácil de llegar al público”.

Además de ser un espacio de celebración, la fiesta es una fuente de trabajo para muchas personas. Juan Manuel explica: “una vez definida la temática, comenzamos con la convocatoria de artistas que generalmente son en su mayoría del colectivo LGBTIQ+, dependiendo de lo que requiera el show o la perfo. Luego comienza la creación de la puesta en escena a cargo de Cecilia de la Cruz, quien se encarga de la escenografía”. El equipo y el lugar se definen dependiendo de la magnitud de la fiesta. Fuegah es itinerante. Ha pasado por Mamadera, luego por Hugo Espectáculos, por Carpin, entre otros. Siempre de acuerdo a los requerimientos de la edición correspondiente. “En Hugo, por ejemplo, hemos llegado a trabajar con más de 30 personas. En Mamadera, con 5 integrantes en el equipo de producción”, señala Juan.

Parte del equipo de la Fuegah preparándose antes del comienzo de la fiesta. A la izquierda, Juan Manuel montándose para la edición “burdel”.

Un baño de luces rojas recibe a quienes ingresan al boliche. A la izquierda, sobre un escenario, una puesta pensada íntegramente para esta edición: una mesa que oficia de altar. Sobre ella, dos candelabros, uno de cada lado. En el centro, una bandeja con frutas. A la derecha, en la cabina del DJ, un cartel luminoso con una frase del poema “Reivindico mi derecho a ser un monstruo” de la artista trans Susy Shock: “Que otrxs sean lo normal”.

Comienza la fiesta y un detalle resalta: la amplitud del rango etario de quienes bailan en la pista. Un gran porcentaje son mayores de 50 años. Es casi imposible imaginar cuántxs de ellxs pasaron una gran parte de sus vidas yendo a fiestas en las que sentían que no encajaban, ahogadxs en la culpa de sentir por fuera de la norma. ¿Cuántas generaciones pasaron siglos escondiendo fragmentos de su identidad, deseando ser otras personas? Todavía muchxs repiten un argumento vacío, carente de empatía: “¡Como si hoy no se lxs aceptara!”. Juan Manuel señala: “Todavía hay sitios donde nos encontramos con la mirada que juzga cuando llega una chica trans o una persona no binaria o un marica o una torta. En esos lugares se sigue sintiendo la mirada en la nuca y el cuchicheo por detrás. Y es en esos espacios donde nos da vergüenza incluso ir al baño, porque sabemos que mientras caminamos esos metros, alguien va a levantar la vista y decir algo. Por eso la importancia de que existan lugares como la Fuegah: para sentir una verdadera libertad y refugio”.

“En Fuegah no te están mirando para ver qué te pusiste o con quién llegaste. En Fuegah se es y punto”

Juan Manuel confiesa que, por momentos, sostener el espacio se vuelve un poco complejo. Si bien Fuegah tiene gran aceptación y convocatoria, aún se enfrenta a miradas prejuiciosas. “Nunca falta una persona que está mirando lo que estás haciendo, y que por momentos trata de bajarte. Creo que es muy común en las provincias que se esté muy pendiente de la vida del otrx. Fuegah busca que eso no suceda. Creo que ahí hay un punto importante por el cual sostener el proyecto, porque en Fuegah no te están mirando a ver qué te pusiste o con quién llegaste. En Fuegah se es y punto”.

En la mitad de la fiesta, varios artistas suben al escenario. Las miradas se posan allí. La música y la iluminación marcan un cambio. Quienes hasta hace minutos bailaban -solxs o en grupo- se convierten en público de una performance. Sobre el escenario, lxs artistas lucen sus atuendos a tono con la temática. Comen frutas, bailan, conectan. Durante un rato, todxs lxs presentes están concentradxs sólo en ese momento. El tiempo parece detenerse.

Después de la performance y luego de unas horas más de baile, la gente comienza a irse muy de a poco. En el aire, queda la expectativa sobre la propuesta de la próxima Fuegah.

“Cuesta sostener los proyectos independientes, pero soy consciente de que en estos momentos es cuando más fuertes debemos ser”

En mayo de 2023, Matías y Juan Manuel añadieron una nueva conquista cultural a San Juan: Casa Fuegah, el primer bar LGBTIQ+ de la provincia. En primera instancia abrió sus puertas como bar, pero luego se habilitó también la opción café. La iniciativa dio trabajo a un gran número de personas de la comunidad, que muchas veces no consiguen empleo en otros espacios. Aunque momentáneamente se encuentra en una pausa, estuvo varios meses en funcionamiento. Juan relata que muchas personas se acercaron a contarle sus historias de vida y de amor. “Fue un lugar de cobijo para muchxs. Me quedo con todas esas personas que acompañaron desde el amor y también con quienes venían con otra intención. Se agradece porque eso nos termina haciendo más fuertes a nivel personal y como grupo. En la coyuntura en la que nos encontramos, cuesta sostener los proyectos independientes, pero soy consciente de que en estos momentos es cuando más fuertes debemos ser”.

Generar espacios que sean seguros para la comunidad es una conquista fundamental para hacer frente a las manifestaciones de la homofobia, que se sostienen en el tiempo.  Actualmente incluso se validan desde instituciones que paradójicamente deberían garantizar los derechos de todxs sus ciudadanxs. A 55 años de los levantamientos de Stonewall que impulsaron las primeras grandes olas de activismo, hoy 28 de junio reivindicamos el orgullo LGBTIQ+ y celebramos el fuego que hemos construido. Fiesta Fuegah es un espacio de refugio, de disfrute y resistencia. 

Referencias: 

Lemebel, P. Manifiesto (Hablo por mi diferencia). Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile. Véase: Lemebel, Pedro. Loco Afán, crónicas de sidario. Lom ediciones, 1997. Páginas 87-90.

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