El teatro en San Juan en 2024: espacios de encuentro, reflexión y resistencia

El teatro en San Juan en 2024: espacios de encuentro, reflexión y resistencia

La amenaza se sintió desde las primeras semanas del mandato de Javier Milei. Muchas de las actividades que llamamos “cultura”, entre ellas el teatro, comenzaron a estar en riesgo.

Si bien finalmente pudo evitarse la derogación de la Ley Nacional del Teatro, N° 24.800, la crisis económica y social, el desprestigio que promueven algunos grupos mediáticos e incluso los cambios en los hábitos de consumo cultural, han puesto al teatro en una situación que al menos invita a reflexionar. ¿Cómo ven al teatro los “teatreros” de San Juan? ¿qué cambió este año? ¿qué pasa con el público, las plataformas, el papel del estado? Fundamentalmente: ¿qué es el teatro para nosotros y por qué es importante?

El público ¿ha variado? ¿por qué?

No sería sorpresa, teniendo en cuenta el contexto económico en el que estamos viviendo, que la concurrencia a las salas haya disminuido. Marcelo Olivero es docente, director y dramaturgo de distintos elencos teatrales de la provincia. Él cuenta, desde su vivencia, que existen experiencias “atípicas”: en obras recién estrenadas la concurrencia ha sido de sala llena. Pero observa que el público ha decrecido. Por otro lado, Paula Martín, profesora y directora, expresa que a sus elencos no se les dificulta la concurrencia del público.

David Gardiol, dueño de la sala Títeres en Serio y realizador de obras infantiles, comenta: “La cantidad de personas que asiste ha disminuido un poco. Esto puede deberse a una combinación de factores, como el impacto de la coyuntura económica, que reduce el presupuesto destinado a actividades culturales, y una menor oferta de producciones teatrales locales, lo cual influye directamente en la programación y en la variedad de propuestas para el público”. Desde otro punto de vista se encuentra Marcelo Villanueva, director de varios elencos, que comenta no haber notado una disminución del público, sino, todo lo contrario.

Fotografía del público ingresando a las salas. Autor: Vodka Ruso.

Para Paula Martín, la inasistencia del público a las salas se debe a que hay una crisis económica. También percibe que a las personas a las que no les gusta el teatro, se les hace más difícil gastar dinero. Olivero ante esta variante reconoce: Creo que se vincula con las políticas actuales que van en contra del arte independiente y de las construcciones sociales acerca del arte y la cultura. El gobierno actual y sus representantes, incluyendo los medios que manejan y sus adeptos, están generando una campaña desprestigiando a la cultura y al arte en el país”. Para el docente esto sucede tanto en el cine como en el teatro, en la música y en todas las artes, sobre todo en las populares. También Villanueva expresa: “Si queremos que la sala esté llena, tenemos que salir a buscar al público. Hay que movilizarnos y hacer  difusión, ir a los programas, solicitar entrevistas, movernos nosotros mismos y no esperar”.

¿Cómo afecta la crisis económica a los elencos?

Es inevitable ver que nos atraviesa una crisis económica que no solo afecta a las personas que van a consumir teatro, sino que al mismo tiempo influye en las que realizan obras. Así lo expresa David Gardiol: “Este año hemos notado una menor demanda de fechas por parte de los elencos teatrales. Muchos grupos no han desarrollado nuevas producciones, probablemente debido a las dificultades económicas o a otros compromisos laborales de sus integrantes. Esto ha limitado la oferta de obras disponibles para el público y, en consecuencia, la actividad en la sala”. 

Por otro lado, a diferencia de Gardiol, Paula Martín cuenta que la crisis no la frena en nada a la hora de hacer obras y comenta: “Hemos encontrado la lógica  que hacemos con lo que tenemos. La obra “La dueña del santo”, ganadora de la Teatrina Provincial 2023, fue montada en un baldío, con la luz del sol y con el vestuario que teníamos en nuestra casa”.

¿Llamarías mundo a uno sin cultura?

Néstor García Canclini, escritor, docente, antropólogo y crítico cultural, define a la cultura como: “conjunto de procesos donde se elabora la significación de las estructuras sociales, se la reproduce y transforma mediante operaciones simbólicas”.

Fotografía de la obra «Las mujeres entre los hielos». Autor: Vodka Ruso.

Pero ¿el teatro es cultura? Olivero considera que las manifestaciones teatrales nos llevan al lugar de enfrentar nuestra historia y reflexionar lo que hemos construido como país, y remarca la importancia de que las personas puedan acceder al teatro, ya que nos invita a un espacio donde podemos repensar y conmovernos. Paula Martín agrega: “El teatro es un lugar donde las personas vamos a buscar respuestas, o buscamos cuestionarnos, y es una construcción constante”. 

Villanueva ve fundamental al teatro, y a todas las artes, ya que consolidan una forma de pensar y de construir un acervo cultural propio de la identidad del país. “El teatro te invita desde un lugar muy presente a estar ahí compartiendo -explica por su parte Olivero-, a estar compartiendo identidad. Toda manifestación artística habla de su territorio, y todo territorio habla de su contexto, entonces hay reminiscencias históricas en cualquier manifestación teatral, sobre todo en manifestaciones teatrales que estén vinculadas con el arte” dice también Olivero sobre la importancia que tiene el teatro a nivel cultural.

Las plataformas y el teatro 

En estos últimos años las plataformas de streaming ganaron relevancia en cuanto a su accesibilidad y valor. También por el enorme catálogo que nos ofrecen. Una de ellas, no muy conocida para muchos, es Teatrix, que ofrece la posibilidad de ver teatro desde la comodidad de tu casa, con el pago de $7200 por mes (a diciembre 2024). 

Para responder a esta “amenaza”, Paula Martín expresa que el hecho de ir a las salas es una experiencia y considera que el teatro es un acontecimiento vivo.  Villanueva reflexiona: “Es una experiencia única, el hecho de estar frente a personas extrañas, anónimas, y ver personas arriba del escenario, también anónimos, y de pronto entrás en un juego ficcional, y terminás creyendo en esa historia que fingen ser los demás”.

Coincidiendo con ambos, Olivero agrega que también ve al teatro como un lugar de encuentro, donde con otras personas desconocidas podés compartir tiempo, lugar y espacio. También opina: “A su vez, el arte teatral en sí mismo te invita a conmoverte, no podés pausarlo, te invita a estar ahí experimentando diversas sensaciones, estados y emociones que te pueden conectar desde lo intelectual,  sensorial,  emotivo y la memoria. El teatro para mí es un acto revolucionario, sobre todo el teatro independiente, que hacemos con muchas ganas y casi nada de fondos ni apoyo. En eso me parece necesario decir que celebramos la existencia del Instituto Nacional del Teatro”.

Fotografía de la obra «Las Rococó». Autor: Vodka Ruso.

¿Quién promueve el teatro? 

El Instituto Nacional del Teatro (INT) es el ente que, como indica el Artículo 7 de la Ley N°24.800, está encargado de la promoción y apoyo de la actividad teatral, con la realización de convocatorias a subsidios y la posibilidad de participar en fiestas provinciales.

El nombramiento de un director ejecutivo está a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, que  a fines de abril, después de cuatro meses de la asunción de Javier Milei, designó a Mariano Stolkiner como máxima autoridad del INT. Andrea Terranova, la representante provincial del Instituto, declara: “Designaron un director ejecutivo que está ausente de la realidad teatral en las provincias. No ha viajado a San Juan, ni a otra provincia de Cuyo, solamente ha ido a Córdoba”. Contradictoriamente, en su visita a Córdoba, Stolkiner habló con el medio La Voz y dijo: “En Argentina hay un teatro maravilloso y hay que cuidarlo”.

La página web del INT da la posibilidad de presentarse a convocatorias para recibir subsidios que la institución financia. Pero estos subsidios ¿se han acotado? Cecilia López, empleada administrativa del instituto, explica que, en comparación con años anteriores, disminuyeron. “Las líneas de subsidio se achicaron mucho, en oferta y en el tiempo. Antes, por ejemplo, la producción de obra era una convocatoria que estaba abierta todo el año y ahora no”, explica.

Un espacio de resistencia

En enero de este 2024 la Multisectorial de Cultura de San Juan fue uno de los primeros grupos de la sociedad que realizó reclamos al gobierno nacional que, en sus primeras semanas, propuso entre otras medidas el cierre de varias instituciones de promoción y apoyo a las actividades artísticas y culturales del país. Finalmente el Instituto Nacional del Teatro y la ley que enmarca la actividad no se modificó, pero igual no ha sido un año fácil.

En este contexto de crisis, San Juan tuvo igual su Teatrina. El INT realizó la edición N°35 de la Fiesta Provincial del Teatro entre el 13 y el 18 de noviembre. Contó con 17 obras y también participó la obra ganadora de la edición pasada, “La dueña del Santo”. La gran mayoría de los elencos pudo disfrutar de salas llenas. 

Cecilia López comenta que la organización administrativa de la fiesta ha sido más compleja que años anteriores. También explica: “Desde la sede central nos han pedido papeles con un nivel de detalle que años anteriores no pedían”.

Por qué defender al teatro

La importancia de que el teatro sea parte de la cultura del país no solo es responsabilidad de los actores, dramaturgos o directores. También es responsabilidad de quienes estamos afuera, mantener en pie instituciones que apoyan y promueven distintas artes.

¿Por qué?  La respuesta tal vez está en esa definición de García Canclini que en una primera lectura puede parecer oscura: porque en el teatro, como otras acciones y actividades culturales, es donde le damos sentido a nuestra vida en la sociedad y porque es también desde ahí desde donde podemos transformarla cuando no nos parece justa.


Fotografía de portada: Obra «La dueña del santo». Autor: Vodka Ruso

Referencias:
– Néstor García Canclini, “Introducción. Políticas culturales y crisis de desarrollo: un balance latinoamericano”, en Néstor García Canclini, (coord.), Políticas culturales en América Latina, Grijalbo, México, 1989, 25.

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